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Determinar nuestro tipo de piel: un proceso nada fácil

  ¿Qué es el tipo de piel?
¿Por qué es tan importante reconocer todos los matices de nuestro tipo de piel?
¿Cuáles factores influyen en el tipo de piel?
¿Mi tipo de piel cambiará?
¿Algún día tendré piel "normal"?
La piel combinada complica el proceso
  Todos tenemos piel sensible
El tipo de piel no tiene nada que ver con tu edad
¿Afecta el color de la piel o el origen étnico el cuidado de la piel?
¿Qué hacer ahora?

¿Qué es el tipo de piel?
En términos sencillos, el tipo de piel es la descripción y la interpretación de cómo y por qué tu piel luce, se siente y se comporta de la manera en que lo hace.

Las cuatro categorías más comunes (aunque verdaderamente inútiles) de tipo de piel que utiliza la industria de los productos cosméticos son:

  Normal (sin señales aparentes de zonas grasosas o secas)
Grasa (se nota brillo en toda la piel, sin ninguna zona seca)
Seca (puede verse escamosa, sin ninguna zona grasosa, y la piel se siente rígida)
Combinada (grasa, sobre todo en la parte central de la cara, con otras zonas secas o normales en otras áreas)

(A menudo, se incluye la piel con tendencia al acné bajo la categoría de tipo de piel grasa o combinada, aunque algunas veces se cataloga por sí misma como un tipo de piel. Ocasionalmente, la piel sensible puede ser catalogada como un tipo individual de piel, pero creo firmemente que todos los tipos de piel deberían considerarse sensibles, lo cual explicaré un poco más adelante). Estas cuatro (o seis categorías) pueden sonar muy bien y ser un excelente punto de partida, aunque la verdad es que entender cuál es tu tipo de piel es, la mayoría de las veces, mucho más complicado. Es por eso que muchas mujeres terminan pensando que su piel no tiene una clasificación específica, sino que se trata de un complicado acertijo de cambios. No obstante, entender cuál es tu tipo de piel es increíblemente importante, aunque no precisamente de la manera en que lo aborda la industria de productos cosméticos o de la forma en que hemos sido adoctrinados a los hacerlo. En primer lugar, el tipo de piel nunca es algo estático. Las variaciones de lo que ocurre en la piel pueden cambiar no solamente de una estación del año a otra, sino además de mes a mes, e incluso de una semana a la otra. A esa complejidad hay que añadir la fuerte posibilidad de que existan afecciones de la piel tales como rosácea (que afecta a más del 40 por ciento de la población blanca de los EE.UU.), eccema, decoloraciones de la piel, afecciones precancerígenas, granos (barros), daño causado por el sol y acné miliar. Cuatro o seis categorías de tipos de piel no abarcan todo eso. Cuando se trata de determinar tu tipo de piel, tienes que olvidarte de lo que te han inculcado los vendedores de productos cosméticos, los esteticistas, las revistas de moda e incluso algunos dermatólogos. Las categorías típicas de normal, grasa, seca y combinada constituyen una buena base pero no toman en cuenta cada aspecto. Además, cambian y fluctúan lo mismo con el clima que con tu nivel de estrés.

¿Por qué es tan importante reconocer todos los matices de nuestro tipo de piel?
Porque diferentes tipos de piel requieren diferentes formulaciones de producto. Aunque muchos tipos de piel por lo general necesitan los mismos ingredientes activos, como por ejemplo agentes filtros solares, antioxidantes, ingredientes mensajeros, entre otros, la base en la que se presentan (loción, crema, gel, suero o líquido) debe corresponderse con las necesidades de tu piel. El tipo de piel es el factor más importante que influye en las decisiones que tomamos acerca de la clase de rutina de cuidado de la piel y los productos que compramos. Pero necesitamos ser muy cuidadosos con la forma en que categorizamos nuestra piel, pues de lo contrario los mismos productos que pensamos que nos van a ayudar terminarán empeorando las cosas.

¿Cuáles factores influyen en el tipo de piel?
Prácticamente cualquier cosa puede influir en el tipo de piel, lo cual explica por qué puede ser tan engañoso atribuir lo que ves en tu rostro al hecho de que tienes un tipo de piel específico. Elementos tanto externos como internos pueden tener —y de hecho tienen— impacto en la forma en que se ve la piel. Para evaluar eficazmente tu piel y determinar cuál rutina de cuidado sera adecuada, necesitas tomar en cuenta lo siguiente:

Influencias internas

  Cambios hormonales (embarazo, menopausia, ciclo menstrual, etc.)
Problemas de salud/afecciones de la piel (rosácea, psoriasis, afecciones de la tiroides, etc.)
Predisposición genética del tipo de piel (graso vs. seco, proclive a brote de granos, piel sensible)
Fumar
Los medicamentos que uno esté tomando
Hábitos alimenticios

Influencias externas
  Clima/condiciones del tiempo (frío, cálido, húmedo, seco)
Rutina de cuidado de la piel (demasiada humectación o exfoliación, usar productos irritantes o que resecan, usar los productos equivocados para el tipo de piel de uno)
Exposición prolongada o sin protección al sol

Todas estas complejas circunstancias —y en algunas ocasiones la superposición de ellas— contribuyen a lo que ocurre sobre y dentro de tu piel, lo cual entonces determina el tipo de piel que tienes.

¿Mi tipo de piel cambiará?
La respuesta más sencilla es: sí, absolutamente. Otro problema con la tipificación de la piel es asumir que tu piel (y su tipo) será la misma siempre, o al menos hasta que envejezcas. Eso se da en muy pocos casos. Si tu rutina de cuidado de la piel se concentra solamente en el tipo al que pertenece, puede llegar a ser obsoleta en el momento en que cambia la estación del año, cuando tu vida laboral se vuelva estresante o si tu cuerpo experimenta cambios dietéticos u hormonales o cualquier otro cambio físico y todo lo demás que enfrentamos en la vida.

Para complicar aún más las cosas, en cualquier período dado, ¡puedes incluso tener tipos múltiples de piel! No es inusual que las mujeres tengan un poquito de cada tipo de piel simultáneamente o en diferentes momentos del mes o de la semana. Es necesaria una evaluación de la manera en que tu piel se comporta y cambia para determinar las necesidades que tiene y responder en consecuencia aplicando los productos apropiados a esas áreas problemáticas.

¿Algún día tendré una piel “normal”?
Eso depende de lo que definas como “normal”. En cuanto a la industria de productos cosméticos, cada mujer puede y debe tener una piel normal. Sin embargo, tener una piel normal es como tratar de escalar la cima de una montaña con una cuerda que se resbala. Al igual que el resto del cuerpo, la piel está en un estado constante de cambio. Cada mujer que tiene aparentemente una piel perfecta pasa a través de fases, o sea, de tener una piel grasa, seca o con tendencia al acné, y luego están todos esos factores relacionados con el daño causado por el sol o simplemente con el hecho de envejecer. En realidad, haga lo que haga, nadie tiene posibilidades de poseer una piel normal durante mucho tiempo. Perseguir a toda costa una piel normal te puede llevar a la compra compulsiva de productos para su cuidado. De hecho, es fácil caer en un círculo vicioso de probarlo todo para luego darse cuenta que nada funciona por mucho tiempo y que algunos productos hasta empeoran la cosa.

En cualquier caso, identificar tu tipo de piel es muy subjetivo. Muchas mujeres tienen una piel maravillosa pero rehúsan aceptarlo. El granito (barrito) más pequeño, la arruga más insignificante y la más pequeña sección de piel seca las desespera. Algunas mujeres ven una línea o dos alrededor de los ojos e inmediatamente compran las cremas antiarrugas más caras que puedan encontrar con la esperanza de evitar su peor pesadilla. Este es uno de esos momentos en que ser realista es la parte más importante de tu rutina de cuidado de la piel.

La piel combinada complica el proceso
Identificar tu tipo de piel se hace mucho más complicado cuando se trata del tipo de piel combinada, que lo abarca todo. Casi todas las personas, en algún momento dado o incluso en todo momento, tiene piel combinada. Fisiológicamente, la nariz, la barbilla, el centro de la frente y el centro de la mejilla tienen más glándulas grasas que otras partes del rostro. No sorprende que esas áreas tiendan a ser más grasosas y a tener más brotes de granos con más frecuencia que cualquier otra zona. Los problemas ocurren cuando compras productos de más para la piel combinada porque muchos ingredientes que son apropiados para la zona T (el área que va del centro de la frente hacia la nariz, donde se localizan la mayoría de las glándulas grasas de la cara) no son recomendables para las mejillas, los ojos o la mandíbula. Puede que necesites productos separados para tratar los diferentes tipos de piel del rostro debido a que debes tratar diferentes tipos de piel, incluso en la misma cara, de forma diferente.

Aparte de la naturaleza ubicua de la piel “combinada”, otra limitación del tipo de piel es que no puede dirigir las necesidades de cuidado que no son aparentes en la superficie de la piel. Por ejemplo, el daño causado por el sol no es evidente cuando eres joven, pero la protección solar es imperativa para todos los tipos de piel. Las pieles grasas y secas que se presentan al mismo tiempo, junto con algún enrojecimiento, pueden ser una señal temprana de rosácea, una afección que no puede ser tratada con productos cosméticos y que no se diagnostica con facilidad. Lo que ves en la superficie de la piel no siempre es indicativo del tipo de productos para su cuidado que debes comprar.

Otro punto importante: los productos para el cuidado de la piel que usas pueden tener influencia en tu tipo de piel. Determinar el tipo de piel simplemente mirando tu cara y palpando el rostro no indica la causa fundamental de su estado. Por ejemplo, si usas un limpiador emoliente y a continuación aplicas una loción tonificante cargada de alcohol que reseca, para después usar un humectante emoliente con un suero debajo, eso perfectamente podrá ser la causa de que tengas una piel notablemente combinada. Usar un humectante que es demasiado emoliente para tu piel puede causar el brote de granos. Usar productos que contienen ingredientes irritantes puede causar resequedad, irritación y enrojecimiento. Puedes pensar que tienes un tipo particular de piel, pero es posible que estés simplemente viendo la reacción que tiene tu piel a los productos que estás usando.

Todos tenemos piel sensible
La mayoría de nosotros tenemos, a cierto nivel, piel sensible o que se irrita fácilmente; no importa el tipo primario de piel, el origen étnico o la edad, puede haber piel irritada en menor o mayor medida, aunque no se sienta. La piel puede quemarse, excoriarse o agrietarse, y puedes presentar zonas de piel seca o escamosa relacionadas con condiciones climáticas, cambios hormonales, productos para el cuidado de la piel que estás usando o la exposición al sol. La piel también puede tener brotes de pequeños granitos similares a la irritación causada por los pañales desechables. La piel puede presentar comezón, hinchazón, erupciones, enrojecimiento y desarrollar reacciones alérgicas a los productos cosméticos, animales, polvo y polen.

Si eso no es suficiente para hacerte sentir inquietud, entonces considera el número de productos cosméticos que las mujeres usan diariamente. La mujer promedio usa por lo menos 12 productos diferentes para el cuidado de la piel, maquillaje y productos para el cuidado del cabello, y cada uno de ellos, en promedio, contiene unos 20 ingredientes diferentes. Eso significa que nuestra piel, en cualquier día dado, está expuesta a unos ingredientes cosméticos diferentes. El hecho de que todos conservemos algo de piel es prueba de la resistencia de la piel y del talento de los químicos cosméticos. Nos guste o no, la mayoría de nosotros tendremos una reacción a algo en cualquier momento, incluso todos los días.

Tu piel es la armadura protectora que evita que los elementos y otros invasores penetren en el cuerpo. Nos protegemos la mayor parte de la anatomía con la ropa, pero nuestros rostros quedan lamentablemente expuestos a cualquier cosa. No es por gusto que la piel de la cara se subleva de vez en cuando. La piel sensible es probablemente el tipo más “normal” de piel que existe.

Todo el mundo tiene el potencial de desarrollar piel sensible, de modo que las mujeres de cada tipo de piel deberían dirigir sus precauciones hacia la piel sensible. ¿Cuáles son esas precauciones? Hay solamente una y es para todos los tipos de piel: trátala lo más delicadamente posible. Bien sea que pienses que tu piel es grasa, seca o madura, igual tienes que ser gentil con tu piel y evitar todo lo que le cause irritación (para más información sobre cómo tratar delicadamente la piel, consulta Cómo ser delicada con la piel.

La palabra clave es “delicadeza”. Sin importar el tipo de piel que tengas, prevenir la irritación es la regla de oro que siempre recomiendo. Naturalmente, algunos tipos de piel pueden y deben tratar de tolerar ciertos ingredientes potencialmente irritantes debido a su abrumador potencial de ayuda a que la piel luzca mejor. Un desinfectante tópico (como el peróxido de benzoilo al 2,5 por ciento, por ejemplo) es útil para una persona cuya piel tiene tendencia al acné, mientras que una solución de un beta-hidroxiácido (como el ácido salicílico) es recomendable para una persona con granos (barros) y tendencia al acné. Del mismo modo, un alfa-hidroxiácido (un producto usado para exfoliar) o Retin-A o Renova (para mejorar la formación de células) es beneficioso para una persona que tenga la piel dañada por el sol. La hidroquinona es un ingrediente que se ha investigado ampliamente y que puede mejorar las decoloraciones de la piel. Aparte de estas excepciones a la regla antiirritación, si algo está irritándola puede ser dañino para todos los tipos de piel. Si es malo para la piel sensible, seguramente será malo para la piel grasa, para la que tiene tendencia al acné, para la combinada, la seca o la de las mujeres en la menopausia. A medida que incorpores esta filosofía de tratar delicamente la piel a tu rutina de cuidado, poco a poco irás resolviendo muchos de los problemas que has estado experimentando.

El tipo de piel no tiene nada que ver con tu edad
La piel más vieja es diferente de la piel más joven; eso es indiscutible. Sin embargo, es un error comprar productos para el cuidado de la piel basándose en una nebulosa categoría por edad. Tratar la piel más joven o mayor con productos supuestamente dirigidos a escalas específicas de edad no tiene sentido porque no todo el mundo con piel “más joven” o “más vieja” tiene las mismas necesidades; sin embargo, es una trampa en la que caen muchas mujeres (sobre todo las mayores). Una persona mayor puede tener acné, granos, eccema, rosácea, piel sensible o piel grasa, mientras una persona más joven puede tener piel seca, con manchas o visiblemente dañada por el sol. Los productos diseñados para piel más “madura” son casi siempre demasiado emolientes u oclusivos, y los elaborados para piel más joven casi siempre resecan mucho. La clave con el tipo de piel tiene que ser la condición verdadera en la que la piel se encuentra, no con la edad.

De hecho, a pesar de la edad, todos los tipos de piel, joven o vieja, necesitan protección solar, muchos antioxidantes, ingredientes que imiten la estructura de la piel e ingredientes mensajeros. Estos tipos de ingredientes son de suma importancia para el cuidado de la piel y la edad no cambia o altera eso de ninguna manera. Aunque las arrugas pueden tender a diferenciar una piel vieja de una joven, tu piel puede seguir siendo grasa a los 60 años y hasta puede seguir sufriendo de brotes de granos. No todos los que están en los 40, los 50, los 60 o los 70 tienen las mismas necesidades de cuidado. De cierto modo es bastante simple: necesitas prestar atención a lo que ocurre en tu piel, y eso varía de persona a persona.

¿Afecta el color de la piel o el origen étnico el cuidado de la piel?
Ya sea que se trate de piel seca o grasa, con acné, cicatrices, arrugas, con decoloración, afecciones o sensibilidad e incluso riesgo de daño causado por el sol, todos los hombres y mujeres comparten problemas similares. Así que si bien hay algunas diferencias entre diversos grupos étnicos en lo concerniente a problemas de la piel y opciones para su cuidado, en conjunto esas diferencias son menores comparadas con el número de similitudes.

Según un artículo del Journal of the American Academy of Dermatología (Revista de la Academia Estadounidense de Dermatología de febrero de 2002, páginas 41-62), “no hay muchos datos sobre diferencias raciales o étnicas en la estructura, fisiología y función de la piel o el cabello. Lo que sí existen son estudios de investigación que involucran a pequeños segmentos de pacientes que por lo general tienen fallas metodológicas. En consecuencia, se pueden llegar a muy pocas conclusiones definitivas. La literatura médica sí apoya una diferencial racial en el contenido de melanina epidérmica [pigmento] y la dispersión del melanosoma en personas de color comparadas con personas blancas (...) Estas diferencias podrían, por lo menos en parte, ser responsables de la baja incidencia de cáncer de piel en ciertas personas de color comparadas con personas de piel blanca, una menor incidencia y presentación diferente de fotoenvejecimiento, trastornos de pigmentación en personas de color y una incidencia mayor de ciertos tipos de alopecia [caída de cabello] en africanos y afroamericanos comparados con los de otros orígenes étnicos”.

¿Qué hacer ahora?
Idealmente, deberías usar productos que no estimulen la creación o el reforzamiento de tipos de piel no deseados. Entre esos ofensivos productos están las barras de jabón y limpiadoras (ambas pueden secar e irritar artificialmente la piel), humectantes oclusivos que puedan obstruir los poros y empeorar los brotes de granos o productos para el cuidado de la piel que contengan ingredientes irritantes que pueden causar enrojecimiento, inflamación y descamación. Entre estos están los astringentes y las lociones tonificadoras cargadas de alcohol y otros ingredientes potencialmente irritantes. Todos ellos pueden crear el caos en la piel. Sin embargo, a partir de ahora, serás capaz de entender mejor tu tipo de piel y de saber cómo tratarla apropiadamente con lo que en realidad es beneficioso para ella.

Para una guía paso a paso que te ayude a averiguar tu tipo de piel, consulta Cómo determinar tu tipo de piel.

Paula Begoun


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